Selva Adentro: cerrando heridas a través del arte

 

Por Santiago Peluffo Soneyra

Equipo Selva Adentro

 

Entre el bochorno y las emociones, las gotas de sudor se confunden con lágrimas. Hace calor, sí, pero más caliente es el hormigueo en el cuerpo cuando se escucha ese coro universal de las cientos de personas frente al escenario: “Por la paz”, decimos al unísono en un grito necesario con el río Curvaradó de testigo y bajo una estructura de guaduas mágica que lleva el nombre del Teatro Selva Adentro.

Con la fuerza de una corriente imparable llega ese pedido urgente de paz, y todos y todas alzamos las velitas y nos miramos a los ojos, nos reconocemos en ese otro con quien se van dejando atrás las diferencias y las heridas de la guerra. Selva Adentro, esta experiencia de reconciliación que es mucho más que un Festival de Artes escénicas, consigue lo que ni los gobiernos ni los Acuerdos pueden: subir al escenario del ETRC Silver Vidal Mora a víctimas y victimarios para que mutuamente se ofrezcan y se acepten el perdón por las barbaridades que se cometieron en nombre de la guerra.

“Ay, ombe… aquí en Selva Adentro nos vinimos a saludar y a darles las miles gracias de que nos trajeron acá… Nosotras somos un grupo, ay ombe, que cantamos en Bojayá… A ver si con estos cantos, podemos lograr la paz”, nos cantan las inspiradoras ‘Musas de Pogue’, quienes conocen como nadie los efectos devastadores de la guerra, a partir de la tragedia ocurrida en su territorio en mayo de 2002.

A su lado, escuchan y reflexionan ex combatientes y firmantes de paz; entre ellos ‘el Pana’, quien toma el micrófono y dice, con su velita en la mano: “Este acto es de mucha importancia porque es el primer encuentro entre personas en reincorporación y firmantes que asumimos la responsabilidad, la verdad y compromiso de no repetición por hechos que expresan estas mujeres con sus alabaos. Aquí hoy, en el Teatro Selva Adentro, a estas mujeres les decimos gracias por ese perdón simbólico y de corazón que hicieron al Bloque causante de tan grande dolor que han sufrido. Nosotros también queremos aportar a la paz total que se está proyectando a nivel nacional.”

Con esta imagen potente se cierra el séptimo Festival Selva Adentro, luego de una semana intensa con la participación de 645 personas en los 20 talleres de las Escuelas de Arte y Paz y con más de 150 artistas que viajaron hasta 30 horas desde diez regiones de toda Colombia, además de dos grupos internacionales (Cuba y España) para hacer parte de este encuentro anual que apuesta por la reconstrucción del tejido social y la sanación de heridas de la guerra a través de las artes. La edición 2023 fue la más grande, pues también contó con una oferta artística y formativa más amplia al expandirse con el ‘Circuito Cultural del Darién’, con oferta de talleres y presentaciones en Santa María la Antigua del Darién (Unguía, Chocó), Santa Elena, Sonsón y el Carmen de Viboral.

El teatro, desde el monte

Son las 11 de la mañana del jueves y la lona verde apenas alcanza para cubrirnos del impiadoso sol chocoano. Wilmer Antonio, más conocido como ‘El Burro’, firmante de paz y ex miembro del Frente 57 de las FARC, no habla de armas ni enfrentamientos sino que habla de teatro. Cuenta que en los campamentos en el monte, en los ratos libres, hacían obras de teatro. “La cultura la hemos llevado en la sangre; desde el momento en que yo ingreso a las FARC, allá por el 2001, empezamos a hacer teatro en el monte con presentaciones cortas”, dice, con una sonrisa ensanchando su blanca dentadura.

“Entendimos que por medio del arte y el deporte podíamos llegar a las comunidades, que no todo era formación militar para nosotros. Entonces pedíamos permiso a los líderes de las comunidades y nos íbamos a realizar presentaciones artísticas y culturales, todos vestidos de civil”, cuenta.

Pasaron los años, el conflicto se aplacó levemente y, con los Acuerdos de Paz de La Habana, luego vinieron el desarme y el pre-agrupamiento, y el teatro resultó clave para esa transición. En 2016 se coloca una piedra basal, en Pogue, con la creación de un evento artístico que llamaron ‘Vigilia cultural por la paz’, nacida desde el seno de la comunidad y apoyada por la Red de Colectivos de Estudio en Pensamiento Latinoamericano (Red Cepela) desde Medellín, en alianza con otras entidades artísticas como el Teatro Matacandelas y la Escuela de Danza Bailes Afroantillanos.

“En esa vigilia, junto con Cristobal [Pelaez, director del Matacandelas] llevamos la propuesta a 200 firmantes de paz para concientizar sobre las visiones del conflicto desde las artes, o cómo podíamos pensar el país desde las artes… Ahí mismo nace la idea de Selva Adentro”, cuenta Camilo Durango, director del festival y co-fundador de la Red Cepela.

Apenas llegados como reincorporados al ETCR, en febrero del 2017, los firmantes de paz manifestaron inquietud de poder contar con un espacio para actividades lúdicas, sociales y culturales. Luego de años de camellarle al tejido social, gracias a una suma de utopías y voluntades que apostaron por la reconciliación a través de las artes, en septiembre se convirtió en realidad lo que parecía un sueño impensado: una gran estructura de guaduas a orillas del río Curvaradó, en el ETCR Silver Vidal Mora bautizado como Teatro Selva Adentro.

Selva Adentro: un teatro y mucho más

 Pero, ¿qué es Selva Adentro?…

¿Es un Festival de Artes Escénicas? Sí.

¿Es una apuesta por la reconciliación y la paz desde las Artes? Sí.

¿Es un escenario que reúne a víctimas y responsables del conflicto armado? Sí.

¿Es la reconstrucción de un país? También.

“El Teatro Selva Adentro es mucho más que una estructura de guaduas… Es un acto de resistencia. Y un hito fundacional de un proceso de reconciliación, que no es poco en una sociedad tan herida como la nuestra..”, dice Carolina Saldarriaga (arquitecta, miembro de la Red Cepela), sentada en una silla mirando al teatro, su teatro, el que pensó y diseñó hace siete años y que, junto con sus colegas de la Red Cepela y la comunidad del ETCR, volvieron realidad.

“Teníamos poco tiempo y poca plata, no teníamos mano de obra especializada. Pero con unos maestros guadueros fuimos aprendiendo, a prueba y error. Lo pensamos aquí en este lugar porque el teatro no puede ser sin el río, hay una relación fundante… Son uno solo: la brisa, los atardeceres, todo hace parte del teatro.”

Camilo Durango humedece el mambe en su boca y añade: “Selva Adentro se ha hecho a partir de una fina filigrana de amigos, parceros cómplices que le apostaron a este proceso de paz”.

Para la comunidad del ETCR, la idea fue recibida fue inmediato y con gran impacto. “¿Un teatro? Eso sonó tan grande que nos sorprendimos. Pero enseguida comenzamos a trabajar para montar la estructura, nos tocaba traer todos los materiales al hombro porque los carros no entraban. Entre todos colaboramos y en treinta días teníamos un teatro”, nos explica el ‘Burro’.

“Para mí fue una alegría. Al menos los firmantes lo ven así porque tienen una felicidad que nunca tuvieron en el monte, ahora la tienen aquí en Selva Adentro”, dice Josefa María Bertel, lideresa del Comité de Mujeres del ETCR, bajo un enorme plátano que nos hace de sombra. “Ojalá nunca olvidemos este espacio, este teatro. La semilla está regada porque ya hace rato que (los ex combatientes) no cargan fusil, todos tienen hijos que se criaron acá y nos ha hecho muy feliz este espacio.”

Tejiendo comunidad

 Al comienzo, el teatro y el festival eran una mera utopía. Y, como toda utopía, había que caminar hacia ella. Y vaya si lo hicieron en el ETRC Silver Vidal, venciendo los prejuicios, acercándose a las comunidades vecinas y tendiendo las manos, ya libres de armas.

“Antes había gente con desconfianza que porque nos decían guerrilleros, ‘que por allá no voy’; ‘que era el teatro de las FARC’ y eso… pero después de vivir la experiencia, veían que éramos gente igual que todos, sencilla humilde, recocheros… Pero este es un trabajo que continúa, y que se hace desde la reconciliación…”, explica el Burro, quien durante las funciones vende refrescos y cerveza, y en los partidos de fútbol oficia de árbitro.

La apropiación que la comunidad hizo del espacio fue otra de las claves para incluir a todos los sectores en el proceso de reconciliación. Tras siete ediciones, Carolina Saldarriaga lo dice con claridad: “El teatro ya es un epicentro cultural que tiene toda esta zona, es la Casa Grande donde todos saben que pueden llegar. Suceden asambleas, matrimonios, es salón social, auditorio, además de teatro”.

Para lograr la reconciliación, primero hay que pensar en un espacio de juntanza. Para llegar hasta la construcción de un teatro, primero hay que soñar, y para eso hay que llegar a las comunidades. Y para llegar a las comunidades, primero hay que reconocer el territorio y entender las dinámicas que dejó el conflicto: el tejido social es tan complejo como a veces es invisible.

Agroecología para cerrar heridas… en la tierra

A una hora a pie del teatro Selva Adentro se encuentra una de las comunidades más cercanas al proceso: la zona humanitaria de Camelias. Luego de un suculento desayuno (enyucado, huevos y chocolate) que nos preparan Josefa, su hija Fabiola y Nidia, iniciamos a las 6 de la mañana el recorrido por la cuenca del río Curvaradó para conocer de primera mano las consecuencias de la guerra en relación a los monocultivos. Somos más de 100 entre estudiantes, artistas, investigadores, profesores, voluntarios y voluntarias de Selva Adentro.

Nos guían Yorledys Hernández Torres junto con Uriel Tuberquia, líderes de la comunidad de Camelias. Ni los aguaceros breves pero contundentes nos quitan la posibilidad de escuchar de primera mano a quienes trabajan la tierra para diversificar los cultivos más allá del plátano y la yuca.

“Hemos venido intercalando en el plátano árboles frutales.. Tenemos mango, papaya, aguacate pero faltan muchos más”, cuenta Yorledys sobre el proyecto agroecológico con el que ha estado trabajando los últimos años. “Por eso recolectamos semillas originales del territorio para montar la huerta y poder rescatar algunas de las cosas que ya no hay. El objetivo es demostrar que el suelo puede volver a su estado natural porque acá [producto de la guerra] ahora todo es químico…”

Entre plataneras vamos surcando caminos hasta llegar a la ‘Casa de la Memoria’ de Camelias. Allí, bajo las palabras ‘Paz, Libertad, Fe y Justicia’, Uriel Tuberquia reflexiona: “Lo que nos pasó a nosotros acá, también le pasó a los reincorporados…Somos todos de acá, somos todos colombianos: guerrilleros, paramilitares, soldados, policías. Solos no podemos… Y el Arte aparece como la manera de acompañar estos procesos y ayudarnos mutuamente, para eso son estos espacios”.

La mañana concluye con las conversas informales durante el refrigerio. En ese momento finaliza, solo formalmente, la ‘agenda’ diurna del festival. Como Selva Adentro es una apuesta que también cree en los procesos de las propias comunidades, las actividades no cesan allí: en cuanto Jhonny (8 años), lanza el balón a rodar por la cancha, unos 20 nos arremangamos las sudaderas, nos atamos los cordones y en 5 minutos ya tenemos dos equipos mixtos, con arqueros y un partido por delante: el de compartir juntos este espacio.

Nacida y criada en Camelias de una familia desplazada de otra región del Chocó, Emily Cárdenas (15 años) fue profeta en su tierra: anotó dos golazos y demostró en el césped la misma destreza que tiene para bailar. Aún agitada por el partido, reflexiona en las Escuelas de Arte y Paz sobre lo que para ella significa la experiencia del Festival: “Selva Adentro es una gran ayuda para distraerse y poder compartir, es abrirle a uno las puertas de poder despejar tu mente y mostrar tu talento con otras personas y no estar afligidos por el conflicto.”

Su primera experiencia, cuando tenía ocho años, aún la recuerda vívidamente: “Acá a nosotros siempre nos gustaba el baile y cuando llegó Selva Adentro nos invitaron y nos pusimos muy felices de poder presentarnos por primera vez en un teatro. Fuimos al teatro en la panga con mis amigas y presentamos ‘La vamo’ a tumbar’, ‘Bamboleo’ y ‘Mapalé’, ¡uy eso nos trajo mucha felicidad!”

Luego de los talleres, el regreso al ETCR se realiza en 10 viajes en panga, donde el Curvaradó nos regala un momento de pausa y reflexión con un sol que se filtra entre las nubes y se refleja en el agua: el río siempre es protagonista por aquí.

Al bajar de la panga, en una pausa mientras los demás compañeros y compañeras van regresando de Camelias, Laura Cifuentes, co-fundadora de la Red Cepela y una de las incansables tejedoras de comunidad durante todo el año, comenta: “Para nosotros ha sido un gran reto acompañar la reconciliación y la reincorporación comunitaria; siento que a veces lo romantizamos un poco, porque la reincorporación viene sucediendo todos los días: cuando se encuentran a jugar fútbol, cuando van y siembran juntos en una platanera; cuando un firmante le da trabajo a un campesino, o viceversa, para jornalear en el sembrado, así sucede. Entonces creo que nuestra tarea es pensar cómo lo acompañamos y no cómo lo entorpecemos.”

El futuro: los niños y el teatro

Ya pasaron las 7 de la noche, los reflectores del escenario son apenas tenues, estamos sentados aguardando la presentación del talentoso grupo Múcura (Chigorodó, Antioquia). Desde el otro lado del río se alcanza a ver una luz intermitente, como una linterna lejana: es Yorledys, junto a sus dos hijas y otros vecinos de Camelias. Están esperando que la panga las cruce a este lado del río y así poder disfrutar de las presentaciones artísticas, como lo hacen cada año.

Este ‘epicentro cultural’ es un imán… sino ¿cómo es posible que desde los rincones más lejanos vengan las comunidades y los artistas? En bus llegan alumnos y alumnas de la I.E. Santa María y del Guamo, comunidades aledañas al ETCR; más de 30 horas viajan desde el Caquetá los pelados y peladas de la Casa de Arte y Cultura Cristian Pérez; con las peripecias de la micro, luego de casi 10horas, llegan desde Medellín el Teatro Matacandelas -piedra basal del Festival-, estudiantes de la Universidad de Antioquia, el cubano Eduardo Moreno y Kipará Batucada, y desde el Carmen de Viboral, el Teatro Tespys; en avión desde Bogotá y luego largas horas por carretera desde Medellín llegan Jairo y el colectivo Cununafro; por aire y cruzando el Atlántico desde España llega el grupo Residui Teatro, y navegando el río Atrato desde Quibdó llegan de la Escuela Artística y Cultural Mojiganga.

Pese a los periplos para llegar al ETCR, ningún artista acusa cansancio. Antes, se les ve no solo animados sino ofreciéndonos la función de sus vidas. El auditorio se llena de niños y niñas, como cada noche, y qué nota verlos ahí, agazapados en sus sillitas, prácticamente queriendo subirse al escenario pues quedan hipnotizados con la energía que irradian Tania, Katherin y los parceros de Kipará con sus tamboras fluorescentes y sus movimientos rítmicos.

En el siguiente acto, todos y todas lloramos con la historia desgarradora de muerte y despojo que con magistral actuación interpretan Michel y Rivaldo, de la Corporación Múcura; después, cantamos y bailamos clásicos del Grupo Niche, en la voz del cubano Eduardo Moreno y, de remate como cada noche, espontáneamente hacemos la rueda de Bullerengue. La música, siempre, sana.

La edición 2023 del Festival Selva Adentro va llegando a su fin, y con ella, también lo hace la montaña rusa de emociones que deja: desde el primer canto del gallo hasta la última brisa que nos regala el Curvaradó. Desde ese mágico eclipse de sol hasta el último trago de viche. Desde las cancharinas de la mañana hasta el sancocho comunitario de despedida. Desde el perifoneo matutino para anunciar los talleres hasta el último paso prohibido de salsa en el teatro… Una juntanza que no conoce orígenes, etnias, religión ni color. Una apuesta colectiva que solo es posible gracias a la juntanza de muchas voluntades, todas hermanadas por la paz.

Esa Paz con mayúscula que no es el lugar común que escuchamos en boca de políticos y medios de comunicación, sino que ahora sentimos de lleno en el acto de cierre del Festival. Con el gesto reconciliatorio entre ‘el Pana’ -en nombre de los firmantes de paz- y las Musas de Pogue, todo el Teatro de Selva Adentro es ya un enorme abrazo colectivo al Curvaradó; y en este abrazo se envuelven lágrimas y sonrisas, miradas cómplices y guiños, la algarabía y la reflexión. La muerte y la vida.

Y ahora, ¿qué?

Sobrevolando todas esas emociones hay una más inquietante: el sinsabor por la incertidumbre del futuro. Es que la posibilidad del desalojo del ETCR en el Chocó hacia un nuevo sitio (sería cerca de Necoclí, Antioquia) es latente, dado que no hay un acuerdo entre el gobierno y la dueña del terreno para la compra de tierras, por lo que las más de 60 familias encabezadas por ex combatientes podrían salir en el corto plazo.

Y la pregunta que flota en el aire: ¿Qué será del teatro?, ¿Qué será del Festival Selva Adentro?… “Esta es una noche de sinsabores, no sabemos si será la última en este espacio… “, presagia Camilo en la ceremonia de cierre. “Muchas gracias por todo lo que nos traen, no quiero alargarme más porque mi corazón no sé dónde lo tengo”, dice Josefa, y las gargantas quedan espesas.

Las velitas se van apagando. Y apenas queda lugar para unas últimas reflexiones. “Ante la inminencia del desalojo, se rompen muchas cosas. Parece que constantemente nos estamos refundando en el despojo”, dice Carolina.

Con la mirada fija en el Curvaradó Laura ensaya una última explicación: “Es una gran tragedia porque después de siete años, ahora es que los firmantes tienen una sensación de arraigo a un territorio, y que siga siendo transitorio por la demora en los Acuerdos… Entonces, si el Estado no podía comprar un terreno en territorio colectivo, ¿por qué igualmente lo rentaron? De alguna manera, es jugar con la vida de un colectivo. Toda esta situación nos hace pensar en esa pregunta más amplia: ¿Qué colombiano puede acceder a la tierra?”

El Percusionista – Gorsy Edu Abaga

el percusionista en casa

[vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_single_image image=”1496″ img_size=”large”][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604550433958{margin-bottom: 0px !important;}”]

Gorsy Edu Abaga

DANZA, TEATRO, MUSICA

LUGAR: Guinea Ecuatorial

OBRA: El Percusionista


Un anciano músico instruye a su nieto; a través de la música le transmite sabidurías y filosofías ancestrales. El tiempo transcurre en la aldea con el muchacho inmerso en sus tradiciones. Cumpliendo con el proverbio africano ¨los días que hacen crecer a los niños son los mismos que envejecen a los ancianos¨, el abuelo cae enfermo. Como consecuencia de su vejez comienza a perder la visión. El afán por curar a su abuelo hace que el muchacho tome la decisión de dejar la aldea y emigrar a las grandes ciudades en busca del remedio. El joven parte hacia Europa, un mundo para él desconocido, llevando consigo únicamente el saber de su pueblo encerrado en las melodías y ritmos ancestrales. Es un espectáculo teatral escrita desde el anhelo de contribuir al desarrollo del arte escénico africano y la difusión de la cultura de Guinea Ecuatorial. 

Gorsy  hijo de la etnia Fang, es conocedor e investigador de su cultura y gran admirador de la cultura Annobonesa, Ndowe, Bubi y Bisio. Sus manifestaciones artísticas se nutren del bagaje cultural de estos pueblos: sus danzas, cantos, músicas, recursos orales, tradiciones y filosofías de vida.  Actor, coreógrafo, músico y formador, reside en España desde el año 1996. Desde el año 2008 ha focalizado sus esfuerzos por promover y difundir la riqueza cultural de Guinea Ecuatorial, el único país hispano parlante de África. Ha desarrollado una actividad ininterrumpida realizando diversas propuestas artísticas y pedagógicas dentro y fuera de sus fronteras. [/vc_column_text][vc_video][/vc_column][/vc_row]

Las Luciérnagas – Paz anhelada

paz anhelada. en casa

[vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_single_image image=”1502″ img_size=”large”][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604551465428{margin-bottom: 0px !important;}”]

Las Luciérnagas

TEATRO

LUGAR: Bogotá

OBRA: Paz anhelada


Conformado por dos mujeres jóvenes excombatientes que decidieron que su futuro estaba en el teatro; en la escena ellas reflexionan el tránsito hacia la paz que incluye los saberes acumulados durante los años de guerra y su decisión inquebrantable de contribuir con la reconciliación del país.

[/vc_column_text][vc_video][/vc_column][/vc_row]

Molienda Artística – Memoria Selva Adentro

molienda en casa

[vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_single_image image=”1501″ img_size=”large”][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604556450459{margin-bottom: 0px !important;}”]

Comunidades de la Cuenca del Río Curvaradó

TEATRO

LUGAR: ETCR Silver Vidal Mora

OBRA: Molienda Artística – Memoria del segundo Festival Selva Adentro


El término molienda se refiere a la pulverización y a la desintegración del material sólido. A su alrededor se celebra el trabajo y el regocijo de sus frutos, miel, melcocha y panela. La molienda o el trapiche no solo ha vuelto a la vida, sino que dan vida a los que allí se reúnen una vez al año, para conversar de los asuntos de la familia, del año agrícola, de los negocios, de los éxitos, de los fracasos, de lo que sea. 

En el Festival hemos tomado esta iniciativa prestada de la Fiesta de las Artes Escénicas y nos reunimos a “moler” teatro, en una maratón de 4 horas con más de 14 grupos que se han puesto en escena cantando, bailando o representando fragmentos de obras, todo esto en máximo 10 minutos. Es la presencia de las comunidades de la región en el Festival el momento más esperado, en una noche donde ellos se olvidan de su trajinar constante y hacen memoria a través del teatro en un ambiente festivo, porque la gente de la región que hace teatro es recochera, cordial y de lo más noble que tiene este país.[/vc_column_text][vc_video][/vc_column][/vc_row]

“Apunten” – Mojiganga Teatro

programacion en casa mojiganga

[vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_single_image image=”1560″ img_size=”large”][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604556378332{margin-bottom: 0px !important;}”]

Escuela Artística y Cultural Mojiganga

TEATRO

LUGAR: Quibdó

OBRA: “Apunten”


Es un manifiesto que se presenta como performance, cada vez que es llevado a escena, permitimos que evolucione en una puesta diferente, se nutre de la interacción que logremos con el público. El mensaje es rechazar todo tipo de muertes violentas ocurridas en nuestros niños y jóvenes, especialmente en el pacífico. Resaltar la maravilla que es continuar vivos y honrar el espacio vacío y ruidoso del silencio de la ausencia eterna.[/vc_column_text][vc_video][/vc_column][/vc_row]

El acto de desaparecer – Yinka Esi Graves

programacion en casa yinka

[vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_single_image image=”1570″ img_size=”large”][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604556311316{margin-bottom: 0px !important;}”]

YINKA ESI GRAVES

DANZA

LUGAR: Londres

OBRA: El acto de desaparecer


The Disappearing Act es un solo donde se exploran las formas en que la mujer negra articula su resistencia a la negación. Centra su interés particularmente en los métodos de camuflaje y mimetismo que insidiosamente permean el ámbito de la intimidad. Se pregunta cuál es el coste de su propia realización en un sistema que sólo busca explotar o como mínimo mercantilizar los cuerpos. El concepto de crypsis, la habilidad que desarrolla un animal para evitar la observación o la detección por otros animales, como una estrategia de predación o como una defensa contra la misma, es fundamental en este trabajo. Yinka es una bailaora y coreógrafa inglesa. El viaje en el baile empezó en su infancia con el ballet y prosiguió con el baile afrocubano hasta llegar al flamenco en España (2008) a la Escuela Amor de Dios y luego a Sevilla. Yinka ha estudiado con Maestros como Manuel Reyes, La Lupi, Yolanda Heredia y Juana Amaya entre otros. Yinka es también licenciada en Historia del Arte (2005). Hasta el día de hoy sus trabajos de autor han explorado temas alrededor de la intersección del flamenco con diversas formas expresivas de la diáspora africana.[/vc_column_text][vc_video][/vc_column][/vc_row]

El hondon del alma – Andrés Castañeda

programacion en casa

[vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_single_image image=”1573″ img_size=”large”][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604556221785{margin-bottom: 0px !important;}”]

Andrés Castañeda

TEATRO

LUGAR: Medellín

OBRA: El hondon del alma


El hondón del alma, homenaje al gran poeta andaluz. Pieza escénica cargada de poesía, teatralidad y flamenco, donde un personaje, fuera de tiempo y lugar hace un recuento de momentos importantes en la vida de Federico García Lorca: la muerte, el amor y el olvido.

 

Elenco

Actúa:    Andrés Felipe Castañeda

Bailaoras:  Laura zapata

               Karla Blanchard

Voz en off: Diana murillo

              Jesús María Riaza

              Andrés Felipe Castañeda

Dirección: Andrés Felipe Castañeda

[/vc_column_text][vc_video][/vc_column][/vc_row]

Pinocho – Colectivo Teatral Matacandelas

pinocho en casa

[vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_single_image image=”1503″ img_size=”large”][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604556681012{margin-bottom: 0px !important;}”]

Colectivo Teatral Matacandelas

TEATRO

LUGAR: Medellín

OBRA: Pinocho


Con un delicioso sabor a pasta italiana quedó este Pinocho que acaba de hornearse en el Matacandelas. La puesta en escena de este clásico infantil le ha permitido a la agrupación llegar a un punto clave de su búsqueda estética, ya que es el ensamblaje de todos los ingredientes que han animado su concepción de la dramaturgia infantil. Música, humor, títeres, teatro, baile y canciones. Pinocho es el inventario de una vital experiencia pública.

Una fiesta a ritmo de la ternura que tanto escasea por estas épocas, tal como lo hubiera aconsejado Ami, el niño de las estrellas, aquel extraterrestre que da lecciones de vida a los terrícolas.

Y al que pida más que le piquen caña. Un goce permanente es este pinocho, muñeco de madera, mentiroso y travieso, al que le hace compañía un ejército de loquillos que le siguen el juego. Geppetto, Lorenzini, Polichinela, Colombina… y luego el hospital.

Rondando un sueño

Pinocho es una figura que ha caminado con insistencia sobre los sueños del Matacandelas. Desde hace tiempo ha estado ahí presente, dejándose moldear por los Geppettos del grupo. Un personaje muy querido por todos pues simboliza al muñeco con vida propia que quiere convertirse en ser humano. Es un personaje universal, cronopio cortazariano, que ha ocupado un lugar privilegiado en el corazón de todos los niños y de aquellos adultos que de alguna manera se han acercado a sus aventuras.

Cristóbal Peláez, director del Matacandelas, dice que gracias a Pinocho pudieron concretar en un solo trabajo lo que es teatro, música y títeres. La idea era hacer una especie de vodevil o revista musical.

La obra no es una ilustración del libro de Carlo Collodi, sino un pinocho muy nuestro, que si bien está basado en el personaje de esta aventura también se encuentra pasando por otras circunstancias. Es regresar a la tradición fiestera del teatro que tiene mucho que ver con la música. Es la simbiosis de todos los elementos que constituyen la feria: la versatilidad, la variedad, el humor, los muñecos, los actores, la música y el baile.

Todo ello envuelto en una atmósfera musical al estilo circense y con aroma italiano. Es una música narrativa que por su misma función desempeña un papel protagónico dentro de la obra.

Los matacandelos ya han domesticado con suavidad sus instrumentos inseparables como son el saxofón, el clarinete, la guitarra, el violín y el acordeón. Los tienen a su lado todas las horas de todos los días, como sus más fieles amigos, lo cual les ha llevado a tener un dominio musical que han sabido capitalizar en todas sus creaciones.

Las canciones que se pasean por la obra son de la autoría del grupo. Letra y música.

Jugar es la nota

Pinocho es de alguna manera un homenaje a su autor, que hace su aparición en algunas escenas, y un homenaje al mundo del teatro. La reivindicación del teatro como un acontecimiento hermoso en la sociedad. La intención, en suma, es armar el juego y la fiesta. Las acostumbradas moralejas quedan en un segundo plano. La idea es sensibilizar a niños y adultos frente al hecho teatral. Que en el adulto, al ver la obra, vuelva a pasar esa sombra breve de la infancia, anota Cristóbal.

Pinocho ha convertido a la niñez en una gran logia universal, traspasando la barrera de todos los países. Más que un libro, un personaje o un tejido de aventuras, nos encontramos con un espíritu de la preadolescencia, una ficción libertaria, un leit motiv de nuestra naturaleza sin domeñar, un rasgo transversal de una práctica estética que busca el regreso a nuestra única patria: la infancia.[/vc_column_text][vc_video][/vc_column][/vc_row]

CONVERSATORIO “Arte para contar el dolor”

arte para contar el dolor

[vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_single_image image=”1494″ img_size=”large”][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604544142543{margin-bottom: 0px !important;}”]Arte para contar el dolor

Cuando la tristeza, la rabia y la indignación se llevan a las tablas.

5 de Noviembre  6:30 p.m

Patricia Ariza, directora del Teatro la Candelaria y fundadora de la Corporación Colombiana de Teatro (Bogotá); Cristóbal Peláez, director del Teatro Matacandelas (Medellín); Flor María Cortés Zuluaga, directora de El Totumo Encantado (Necoclí); y Fredy Bedoya, director artístico de Nuestra Gente (Medellín) conversan con Camilo Durango sobre sus apuestas políticas en su dramaturgia.[/vc_column_text][vc_video][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][mk_padding_divider][mk_fancy_title font_family=”none”]INVITADOS[/mk_fancy_title][mk_divider][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/5″][vc_single_image image=”1591″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604543834840{margin-bottom: 0px !important;}”]Patricia Ariza

Directora del Teatro la Candelaria y fundadora de la Corporación Colombiana de Teatro (Bogotá), Dramaturga, poeta, actriz y directora de teatro, activista política, feminista. De origen campesino, llegó a Bogotá con su familia, huyendo de la violencia, en 1948. Estudió Historia del Arte en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia. Junto a Santiago García fundó El Teatro La Candelaria que ya tiene más de 50 años de existencia. Durante su juventud estuvo vinculada al Nadaísmo.

En 2007 le fue otorgado en Holanda el Premio Prince Claus “por sus aportes a la cultura universal y su compromiso artístico con la búsqueda de la paz para la nación colombiana”. En 2008 fue condecorada con la Orden del Congreso en reconocimiento a “toda una vida dedicada a la cultura”.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/5″][vc_single_image image=”1592″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604543669466{margin-bottom: 0px !important;}”]Cristóbal Peláez

Director del Teatro Matacandelas (Medellín). De 1971 a 1973 dirige dos agrupaciones juveniles de teatro en Envigado: “EL TRIÁNGULO” y “TERCERA PLANTA”. Actor y director en seis montajes. De 1975 a 1978 permanece en Madrid (España) donde realiza trabajos de observación e investigación. Participa como actor en el TEATRO LA ESCALERA y EL GRUPO INTERNACIONAL bajo la dirección de José Salas, director venezolano. Fundador en 1979 del Colectivo Teatral Matacandelas, agrupación con la que ha realizado más de 45 montajes y cerca de 5.500 representaciones, desempeñándose como actor, escenógrafo, dramaturgo y director.

Ha participado en múltiples giras internacionales con el Teatro Matacandelas, en países como Venezuela, Guatemala, Francia, Portugal, España, Bélgica, Ecuador, Cuba, Nicaragua, República Dominicana, Perú y a nivel nacional con presentaciones en las más importantes ciudades del país. Es uno de los referentes del teatro y la dramaturgia en Iberoamérica.  [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/5″][vc_single_image image=”1593″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604543692335{margin-bottom: 0px !important;}”]Flor María Cortés Zuluaga

Directora de El Totumo Encantado (Necoclí); Co-fundadora en el 2009 del Centro Cultural El Totumo Encantado (Municipio de Necocli Antioquia) donde el desarrollo artístico de la comunidad y sobre todo de los niños ha sido un eje transversal en su hacer. Su trabajo es fruto de una constante labor en el Urabá antioqueño, lo cual le ha permitido reconocimiento en el sector teatral. Ha realizado más de 15 montajes y ha participado en diversos festivales a nivel nacional.

.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/5″][vc_single_image image=”1594″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604543719722{margin-bottom: 0px !important;}”] Fredy Bedoya

Director artístico de Nuestra Gente (Medellín) Ha sido director y profesor de teatro por más de 25 años. Desde sus 13 años se ha encontrado con la destreza de hacer teatro en los diferentes barrios populares de la ciudad, no le importa si es en las afueras de un colegio, una cancha de fútbol o una manga, con tal de hallar un grupo de jóvenes entusiasmados, no dudará de estar ahí para transmitirles el encanto de articular gestos, emociones y sensaciones ante un público.

La  Corporación Nuestra Gente, ubicada en la comuna 2 —Santa Cruz— es uno de esos lugares en los cuales Fredy expresa y comparte con todo su hervor la magia de proponer espacios distintos, rebosantes de aprendizaje y emociones.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/5″][vc_single_image image=”1595″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604543756209{margin-bottom: 0px !important;}”]Camilo Durango

Antropólogo, Bailarín y Gestor Cultural, fundador y creador de la Escuela de Danza Bailes Afroantillanos en 2009, ha promovido diversos escenarios de fortalecimiento cultural y pedagógico en el país, como el primer festival noches del pacifico, el encuentro Afroantillanias entre Montañas que ha contado con la presencia de artistas de talla internacional como Gorsy Edu, Yinka Esi Graves y Julia Fernández del Conjunto Folclórico Nacional de Cuba. Ha trabajado en investigación territorial y cultural en regiones como los Montes de María, el Magdalena Medio y el Bajo y Medio Atrato Chocoano, apoyando el fortalecimiento organizativo, comunitario y social, teniendo el arte como estrategia central. Es miembro de la Red de Colectivo de Estudios en Pensamientos en Latinoamérica del 2010 al 2019, fundador y director del Festival de Artes Escénicas Selva Adentro.  [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

CONVERSATORIO “Giro en la escena”

escuelas de arte y paz en casa

[vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_single_image image=”1498″ img_size=”large”][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604549484741{margin-bottom: 0px !important;}”]Giro en la escena.

Sonidos, trazos, cuerpos y voces que caminan hacia la paz.

6 de Noviembre

Johana Parra, profesora de la Universidad de Antioquia (Medellín); Camilo Colmenares (Bogotá); José Julián Villa, músico y director de Gordo`s Project (Medellín) y Carolina Saldarriaga, arquitecta del teatro Selva Adentro conversan con Andrea Trujillo sobre el compromiso desde su quehacer con el proceso de paz de Colombia.[/vc_column_text][vc_video][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][mk_padding_divider][mk_fancy_title font_family=”none”]INVITADOS[/mk_fancy_title][mk_divider][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/5″][vc_single_image image=”1585″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604549532611{margin-bottom: 0px !important;}”]Johana Parra

Licenciada en Arte de las representaciones, magister en educación y desarrollo humanos, desarrolla su doctorado en artes, es profesora de la Facultad de Artes de Universidad de Antioquia (Medellín); su trabajo transita entre las artes y la pedagogía para la reflexión social. [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/5″][vc_single_image image=”1586″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604549570055{margin-bottom: 0px !important;}”]Camilo Colmenares

Actor dramático y músico de altura indiscutible. Inventor también del Pop Teatral, un género con derecho a nombre propio que tiene influencias del lenguaje del teatro musical moderno, coros góspel, pop y rock y que expresa ideas y sentimientos relacionadas con el respeto a la diversidad sexual y los derechos humanos. 

Dirige y protagoniza el aclamado performance musical “Yo no me Llamo Freddie Mercury”, que ha girado por festivales alrededor del mundo con excelentes reconocimientos como el Ganador de Arteusaquillo Categoría Profesional 2018 y Ganador del Premio de Fomento a las Artes Escénicas y Musicales otorgado por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño 2017, entre muchos otros.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/5″][vc_single_image image=”1587″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604549593742{margin-bottom: 0px !important;}”]José Julián Villa

Músico y director de Gordo`s Project (Medellín), Ocupante de la Corporación Común y Corriente y su sede La Pascasia, casa cultural de encuentro en el centro de Medellín, la cual se calcula tiene más de cien años y se conserva casi intacta “antes vivía gente, ahora es un universo” –así la describen sus dueños– donde habitan la música, la literatura y el arte plástico. Además, se ha convertido en uno de los lugares favoritos para muchos donde cualquiera puede pasarse por ahí a escuchar, ver, leer, tomarse una cerveza o un café.

.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/5″][vc_single_image image=”1588″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604549622469{margin-bottom: 0px !important;}”]Carolina Saldarriaga

Arquitecta de la Universidad Nacional, realizó estudios de maestría en diseño arquitectónico en Buenos Aires Argentina, es la arquitecta del teatro Selva Adentro. Se unió a este sueño Selva Adentro una noche de tertulia en el Matacandelas donde se ha tejido gran parte de esta historia.

“Para ella el proyecto de la arquitectura es un alterador del espacio que habita, de un espacio físico, pero también simbólico y su fin no es crear objetos sino relaciones. Y el proyecto ausente, le apuesta a eso. Asume la exploración-acción como forma del proyecto antes que la planificación asociada al control. Pone el acento en los procesos, en la especulación de acciones por encima de objetos finales y acabados. Adopta prácticas situacionistas de exploración del territorio para producir arquitectura, una arquitectura que no está dada por la cantidad de metros cuadrados sino por las relaciones que establece con el lugar, el individuo y sus formas de habitar”[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/5″][vc_single_image image=”1589″][vc_column_text css=”.vc_custom_1604549668306{margin-bottom: 0px !important;}”]CONVERSAN CON:

Andrea Trujillo

Comunicadora social y magister en medio ambiente y desarrollo, directora de la Red de Colectivos de Estudios en Pensamientos en Latinoamérica y miembro del equipo coordinador del Festival Selva Adentro. [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]