¡¿RECONCILIACIÓN?!

¿Qué se siente estar en los zapatos de una embera? ¿Sentir lo que siente una exguerrillera? ¿Ver con los ojos de un jaguar? nuestro Selvario te invita a vivir esta experiencia, porque creemos que reconocer al otro es el primer paso para reconciliarnos y transformarnos como sujetos y sociedad.

Selvita, embera, cativo, jaguar, campesino y fariana te llevarán a un viaje Selva Adentro, a entender cómo la guerra los/nos ha afectado y porqué el arte puede ser clave para la reconciliación.

Estos 6 personajes, también somos nosotrxs.

Te damos la bienvenida a una expedición Selva Adentro.

SELVARIO

SELVITA

SELVITASELVITA

EN MIS OJOS: Miro en espejos y personifico otros seres, veo a través de sus ojos y entiendo su mirar.

EN MI CORAZÓN: El arte, y allí la posibilidad de crear y expresar.

EN MIS PIES: El movimiento de la danza, el ritmo de la música, los pasos a la reconciliación.

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Nací en Chocó, a orillas del río  Curvaradó. Mi casa es un teatro en guadua, construido por y para las comunidades. Amo subirme al escenario y personificar otros seres, eso me pone en el lugar del(a) otro(a) y así expando mi comprensión del mundo. Puedo sentir sus sueños, ver el mundo a través de sus ojos y ponerme en sus “zapatos”.

Adoro la música y la danza, cuando escucho un tambor mi cuerpo no para de moverse. Me gusta usar antifaz, la gente me mira directo a mis ojos verdes y así pueden ver la vida desde mi perspectiva; la del arte y la reconciliación.

Cada año recibo en mi casa a las personas de la comunidad y de centros urbanos de todo Colombia, en una semana de fiesta donde se comparte con otrxs aparentemente distintxs. Una fiesta de reconciliación.

Este año te espero del 9 al 13 de octubre para que conozcas mi casa y expandas tu capacidad de reconocerte en el mundo.

FARIANA

FARIANA

EN LOS OJOS: Otros mundos posibles.

EN EL CORAZÓN: La utopía, la transformación y reconciliación. Un país con justicia social.

EN MIS BOTAS: Los caminos andados; las montañas, la selva.
El camino hacia la paz.

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Antes hice parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc-EP) y desde el 2016 cuando se firmaron los Acuerdos de Paz le aposté a la vía política.

Ahora vivo, en compañía de algunos compañeros y compañeras, y muchas otras personas que no fueron combatientes, en el ETCR Silver Vidal Mora, en los límites de Riosucio y Carmen del Darién en Chocó.

Tengo un proyecto productivo en el que confeccionó camisetas, tengo una huerta y en octubre en Selva Adentro, preparo los alimentos de los visitantes y me encargo de organizar el hospedaje. El Festival se ha convertido en la posibilidad de conocer otras personas de las ciudades, a artistas y académicos; y así reconstruir el tejido con las personas de las comunidades cercanas.

Estos tres años no han sido fáciles, es una apuesta por la vida que hacemos nosotros, porque estamos convencidos de que la paz es la vía. La situación para nosotros no es fácil, nos hace falta la tierra para emprender nuestros proyectos productivos, la violencia estructural se mantiene y sentimos su presión constante, pero estamos estudiando y soñando; queremos hacer turismo comunitario, queremos que nos conozcan y conocerles.

JAGUAR

JAGUAR

EN MIS OJOS: La mirada del chamán, con él comparto mi gran poder.

EN MI CORAZÓN: La selva. La astucia, la ferocidad y el movimiento hacia lo desconocido.

EN MIS GARRAS: Un continente sin fronteras, biodiverso. América Latina unida.

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Soy Panthera onca, más conocida como tigre o jaguar. Me conocen como el mayor felino de América y habito el continente entero, desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina, soy el símbolo de un continente sin fronteras, un territorio libre.

Tengo una relación profunda con las culturas originarias de este territorio, donde muchas se consideran mis descendientes y me han rendido culto desde tiempos inmemoriables con hermosas piezas de oro, piedra y cerámica. De norte a sur, cada cultura ha desarrollado diversos rituales donde buscan la hibridación conmigo, para así obtener mi visión y poder, exaltando la imagen de guerrero, gobernante y guardián que imitan mi apariencia. Mi visión ha sido determinante en muchos momentos como control para la cacería, ejerciendo temor para quienes infringen las reglas.

Soy un predador preciso y fuerte, puedo trepar altos árboles y también nadar. Me encanta la noche y mi presencia ayuda a mantener el equilibrio del ecosistema. La pérdida de la selva me pone en riesgo a mi y a mi familia. La deforestación me arrincona y me deja sin lugar dónde vivir y sin alimentos, lo que ha generado conflictos con los humanos pues me he visto obligado a alimentarme de su ganado.

Cada vez somos menos y los científicos nos consideran una especie vulnerable que debe ser conservada. La región del Darién, donde se realiza “Selva Adentro” es de gran importancia para nosotros y muchas otras especies, allí nos conectamos con otros individuos que vienen del norte y del sur, garantizando la conectividad genética de biodiversidad.

Esta Selva está en riesgo, el conflicto armado fue la excusa para dar entrada a proyectos ganaderos, empresas madereras y agroindustrias que destruyen el bosque, secan caños y privatizan los recursos para sembrar grandes extensiones con monocultivos de palma de aceite o banano.

Proteger esta región, es proteger la vida de las especies que allí habitamos.

EMBERA

EMBERA

EN MIS OJOS: La cosmogonía, la memoria de los pueblos originarios.

EN MI CORAZÓN: La comunidad y el Jaibaná, La relación profunda con la naturaleza.

EN MIS PIES: El agua de los ríos que me comunica con otros pueblos.


Me gusta pintar mi cuerpo y mi rostro para expresar estados y ciclos vitales, para las fiestas tradicionales, de iniciación o las ceremonias con el Jaibaná. Hablo Embera, que hace parte de la familia lingüística Chocó.

Mi familia ha habitado el Chocó desde antes de la llegada de los españoles, hasta nos llamaban indígenas Chocó. Cuando invadieron nuestro territorio nos dispersamos y nacieron distintos pueblos embera (Dobida, Chamí, Katío y Siapidara). Antes compartíamos además de la lengua, el territorio, el gobierno no centralizado, la cultura selvática y la estructura social que radica en unidades familiares.

Nuestro universo se conforma de varios mundos: el que está por encima de los humanos donde habita Karagabí (principal héroe cultural de los embera), las almas de los muertos y los seres primordiales. Por otro lado, el mundo de abajo es donde habitan los jai o esencias y es gobernado por Trutruika, opuesto a Karagabí. Finalmente, el mundo de lo humano que es donde habitamos y está en constante enfrentamiento entre los seres primordiales y los jai.

Actualmente no somos más de 40 mil emberas. Nuestro territorio, antes inmenso, ahora se reduce a resguardos indígenas que son las figuras creadas por el Estado; allí nos las arreglamos para tener nuestros tambos, las parcelas agrícolas familiares y los lugares comunes para la caza y recolección de frutos. Vivimos por lo general a orillas de los ríos pues la pesca es esencial en nuestra alimentación. Antes rotábamos nuestros cultivos para tener un equilibrio con la selva, ahora la reducción de estos terrenos no nos lo permite.  La guerra nos ha cercado.

Nuestro pueblo está en riesgo de exterminio físico y cultural. El interés en la riqueza de recursos naturales, sobre todo por la madera y minerales de nuestros territorios, la guerra nos ha despojado y desplazado, muchos de nuestros líderes han sido asesinados, nuestros niños y niñas mueren de hambre. Somos habitantes de la Selva y el río, su protección es vital para nuestra cultura.

CATIVO

CATIVO

EN MIS OJOS: La vida en su máximo esplendor, la diversidad y el tiempo inmemorial.

EN MI CORAZÓN: Habitan todas las especies de plantas y animales, incluida la especie humana.

EN MIS RAÍCES: Las conexiones, la resistencia a la humedad de la Selva Tropical.

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Me gusta vivir en llanuras aluviales que se inundan con frecuencia, allí, cerquita de los ríos, encuentro lugares refrescantes para establecerme con otros árboles como yo, porque amo estar en grupo. Por eso los lugares que habito los llamamos cativales.

Soy hermafrodita, mis raíces están adaptadas para no dañarse y tengo conductos grandes para mover agua abundante. Mi tronco alcanza 40 cm de diámetro en 90 años. Puedo llegar a vivir más de 600 años. Mi corteza externa es de color pardo – gris, florezco la mayor parte del año y mis flores son pequeñas y poco vistosas, de color blanco verdosas. Cuando más llueve, más florezco.

¡Los monos aman comer mi fruto seco, de color café oscuro que tiene una única semilla grande!,  las abejas usan mi exudado para forrar el interior y la entrada de sus nidos. Las aves disfrutan de mis ramas y las usan para construir sus nidos.

Dicen que mi madera es liviana y fácil de trabajar, por eso los humanos la han usado a gran escala.

En el Darién, donde se realiza Selva Adentro, se encuentran los cativales más extensos de América, antes el área original cubría 363.000 hectáreas, pero dos tercios de mis hermanos han desaparecido debido a la gran explotación. Ahora está restringida mi tala, pero lo siguen haciendo de manera ilegal. Cada vez somos menos.

Los científicos me llaman Prioria copaifera y según el libro rojo de plantas en Colombia, estoy en Peligro de extinción. Hacer esfuerzos por proteger la Selva, es hacer una apuesta para conservarme a mí y a mis hermanos.

CAMPESINO

CAMPESINO

EN MIS OJOS: La comunidad, los lazos solidarios y los procesos colectivos.

EN MI CORAZÓN: El campo y la soberanía alimentaria.

MIS PIES: En la tierra con las semillas, los alimentos y los caminos que me llevan a hacer redes. Las luchas por lo común.

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En esta región del bajo Atrato chocoano donde se realiza “Selva Adentro” habitamos negros, indígenas, chilapos y paisas, y sin importar nuestro color de piel o nuestro mestizaje, somos campesinos. A lo largo de los años nos hemos articulado e influenciado mutuamente, sin perder nuestras especificidades.

Nuestra economía se asocia a prácticas tradicionales de producción, eso quiere decir que nuestros conocimientos y prácticas de recolección, producción, transformación y distribución están relacionadas con la naturaleza, con los ciclos y dinámicas de la selva que habitamos.

Muchas de nuestras comunidades han adaptado y mejorado especies de plantas y animales desde hace décadas; nuestros cultivos son el espacio donde se ponen en práctica esos conocimientos en convivencia con la selva. La conocemos, la cuidamos y ella nos da de vuelta alimentos y elementos para nuestras casas.

En nuestros huertos hemos sembrado numerosas especies alimenticias, medicinales y utilitarias, en especial plátano, banano, maíz, caña de azúcar, yuca y ñame, chontaduro, borojó, piña, guayaba.

En el 96 y 97, con las operaciones septiembre negro y génesis, en manos de la Brigada XVII del Ejército Nacional y las AUC, fuimos desplazados de nuestro territorio y despojados de nuestras tierras. Muchos de nuestros amigos y familiares murieron o desaparecieron en esta guerra donde el botín eran nuestras tierras.

Después la selva se convirtió en grandes cultivos de palma de aceite. Los caños fueron secados y nuestra comunidad desestructurada. Tiempo después regresamos a defender la vida y el territorio, desde el territorio. No ha sido fácil resistir a las presiones que aún persisten y mucho menos construir de nuevo nuestras casas, recuperar las semillas, los cultivos, las prácticas y los conocimientos que perdimos. La Selva, que era fundamental para nuestra supervivencia ya no está.

Con Selva Adentro nos hemos reencontrado, nos hemos mirado a los ojos entre nosotros y con las personas que visitan la región. Allí hemos contado nuestra historia, el arte nos ha permitido hacer memoria de la guerra y construir desde el arte nuevas alternativas. Construimos un teatro comunitario, que estimula los procesos culturales de la región.

La restricción de navegar el río en la noche se levanta con el Festival. Selva Adentro es una luz de esperanza en una región que aún vive la guerra y las disputas por el territorio.

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